viernes, 17 de julio de 2015

Entendiendo cosas


Yo de la sociedad en general entiendo poco, pero me intereso menos. Lo digo como defecto por supuesto, pero también como salvavidas. A mí la crispación me crispa… es lo que tiene… y por eso intento no entrar al trapo. Porque lo de empeñarse puede tomarse de muchas formas, pero solo se acciona de una… y es empeñándose. Así que me suelo empeñar en buscar la actitud positiva buscando asideros, antes que dejarme arrastrar por las inundaciones mientras desespero. Pero claro que también podría quejarme y hay cosas que me molestan. Algunas cosas más que otras, fíjese usted.

Hay quien no respeta. Eso lo primero. Y ahí es donde nos estamos tirando por la borda lo poco que tenemos de humanos a día de hoy. Yo entiendo que pique perder. Al parchís, a las cartas o al tema este de lo de rifarse los ayuntamientos. Pero hay que saber perder. Que al fin y al cabo el objetivo es común… o debería de serlo… ya sea pasar un buen rato entre todos o gobernar para el bien de todos… y si no, no juegues. Así que los rollos de amenazas, de rápidos “te lo dije”, del “ya lo sabíamos”… no me aportan nada. Porque no son constructivos que es una palabra preciosa que en esta amplia tierra hemos denostado hasta llevarla al simple pensamiento del ladrillo y por ende, de la corrupción. Porque somos así. Y es tan necesario ser constructivos a día de hoy… que rápido nos pierde la boquita y en que pocas ocasiones damos duda u oportunidad como primer fogonazo. Por mi parte, intentaré que mis gritos sean siempre para dar ánimos. 

Yo no entiendo demasiado de economía y me intereso menos. Lo digo como defecto, por supuesto, pero también con cierto recelo. Me pierdo entre términos absolutistas de si el euro es bueno o malo o rojo o azul. Y en el día a día de estos tiempos, donde las píldoras de información que conforman relatos e historias, se construyen olvidando por completo lo que viene siendo una preciosa palabra de nuestro diccionario que se conoce como “contexto”, pocos tienen la paciencia para no hilvanar demasiado rápido 2 con 2 cuando ven un 4 como resultado. Y si, es lo más plausible. Pero existe el 3 + 1, y las restas y las divisiones y todo un mundo de las matemáticas que nos lleva a ese resultado. Así que miremos el contexto. Y no tengo yo soluciones a Grecia, ya me gustaría, mire usted. Sería cojonudo. Pero me preocupa que haya más gente queriendo por morbo una bancarrota que una solución dialogada. Aunque las dos al final escuezan. Por mi parte, intentaré que mis puntos de vista no lleven anteojeras.

Yo no entiendo demasiado de educación y me intereso menos. Lo digo como defecto, por supuesto, pero supongo que alguno dirá que todavía no me llegó la hora. Y sin embargo creo que es una lacra el que podamos estar pensando así. El que no queramos ver que nuestra actitud contagia, moldea y se transmite a los que tenemos alrededor. Y ahora busquemos la definición de educar para ver si encaja en esos mecanismos de transmisión. Ya sea de lo que sea. Por eso cuando pequeños estímulos (ya sean textos, noticias o la providencia), me hacen caer en la cuenta de como me siento hacia este tipo de ignorancia a la hora de reconocer que nos estamos equivocando… me lleno de esperanza. Porque los pequeños gestos cuentan. Que se lo digan al Ministerio del Tiempo. Y yo por mi parte, intentaré superar la pereza y la desgana junto al mando a distancia, con tal de luchar contra valores vacíos.

Yo no entiendo demasiado de muchas cosas… pero me intereso por no dejar de sentirlas, y hacerlo siempre para mejorar esto. En el fondo y con las formas. Supongo que me estaré cagando en filósofos que desconozco… pero no creo en la destrucción sin más, en la unilateralidad… en la ley del más fuerte. Así que yo por mi parte… lo seguiré intentando.

1 comentario:

Yire Abalorios dijo...

Nunca hay que parar de intentarlo.. Que bueno volver a leerte! ;)