martes, 24 de agosto de 2010

Sobre gustos


Me gustaría hablar de una de mis adicciones. Confesarme drogadicto. Contaros el porque de mis cabreos y mis sonrisas. De como todo gira en torno a ella. De lo que durante años pasó paulatinamente de ser una sospecha a un comportamiento más, y ahora se ha convertido en una opción irreemplazable al levantarme por las mañanas. Pero no sé por donde continuar...

Me gustaría hablar de lealtades. De las pocas que tengo y de lo poco que la palabra significa para mí. Porque solo entiendo la lealtad como algo ciego... y eso solo puedo concedérselo a contadas personas... Pero ya hoy he decidido lo poco que tenía que decidir sobre este tema... y no tengo más tiempo para seguir hablando de ello...

Me gustaría hablar de mi forma de correr. De como ya no me controlo. Y de que es cierta la espiral, la fuerza centrífuga que de un momento a otro se pierde, la ceguera en el fondo y la inmensa cantidad de luces en el techo y las paredes que hacen que al despertar todo se recuerde divertido. Pero tengo la esperanza de serenarme algún día y no quiero alentar más los vientos...

Me gustaría hablar de una idea. La que la película inculca en la mente de otros y expande como un virus. El arma más poderosa que pueda existir. Y hablaros de que esa idea ya está en mi cabeza desde hace tiempo. Pero ahora mismo está en estado latente y no quiero despertarla...

Me gustaría más coraje en los momentos injustos. Que me muestren valentía si me quieren hablar de sentimientos. Y menos tonterías si no se trata de ser felices. Me gustaría hablar como solo la adrenalina vacacional te lo permite hacer. Pero ese efecto no durará mucho más y tengo que aprovecharlo...

Me gustaría haber dejado antes de escribir... pero no puedo callarme cuando solo yo estoy oyendo.

1 comentario:

Nel Pimskin dijo...

No sólo tú oyes, recuerda que hay quienes, en la sombra, disfrutamos con lo que escribes.