sábado, 25 de agosto de 2007

Tormenta de verano


Tengo que reconocer que estoy emocionado. A primera hora del día, un fuerte y constante ruido en mi persiana ha hecho que abriera los ojos por un instante. De repente he visto mi ventana abierta y el agua entrando sin reparos... como solo el agua sabe hacerlo. He dado un salto y la he cerrado de golpe. Y he vuelto a dormir. Pero no ha parado.

Cuando me he levantado, la una y media más o menos (es lo que tiene salir de fiesta), la tormenta estaba en su máximo apogeo. Y no he podido dejar de mirar por mi ventana, lluvia, agua, viento... ese fuerte y constante ruido del agua. De repente me he encontrado feliz, como en los mejores días de otoño, respirando ese olor al salir al balcón... tan característico... tan especial. El sonido de los truenos era cada vez más fuerte, la cara de mi hermana no tenía precio.


Otro relámpago... una cortina de agua. Creo que ha sido entonces cuando he pensado en que es un día perfecto. Y he pensado en Jules. Y en que no hay otra persona con quien me apetezca más pasar esta tarde. He sentido el frío, a pesar de que las tormentas de verano no sean muy propicias. He pensado en películas y el sofá. Y en que no parara de llover. Y sonreído un poco más al saber lo feliz que ella es en días como este. Con ese fuerte y constante ruido en los cristales.


Tenía que darme una ducha. Y me ha parecido tan artificial tenerlo que hacer dentro de la bañera... con la de agua que me estaban regalando ahí afuera. Mientras estaba terminando, mi padre ha llegado empapado de la calle. Me ha contado historias de atascos, de rayos partiendo arboles junto a mi casa, de alcantarillas convirtiéndose en fuentes... y de lo mucho que le gusta conducir bajo la lluvia... con ese fuerte y constante ruido en el techo.


Al salir hacia mi cuarto me he sentido pequeño por un instante. Algo huele muy bien desde la cocina. Ha sido tan especial reconocer ese olor... algo rico, algo conocido... y la boca se me hace agua. Y mi madre seguía bailando mientras se alegraba igual que yo, de los días así.

Me he vestido y vuelto a llamar. Pienso en que ella estará viviendo algo parecido. Y al pensarlo deseo mucho más estar a su lado.

Creo que escampa...

No, todavía no. De nuevo... ese fuerte y constante ruido.

4 comentarios:

LUNA MENGUANTE dijo...

ayss... a mi la tormenta me pilló al salir de un bar, a eso de las 3 de la mañana... te aseguro que en esas circunstancias, las tormentas no son tan bonitas, jejejejeje...

besooooooooooosss.

Argan dijo...

Jajajaja, ya puedo imaginar ya... pues aún así... al salir de un bar me pilló una en granada hace unos años... y no hay ninguna otra que recuerde con más cariño... lo bien que me lo pude pasar vuelta a casa!!

Atenea dijo...

Que hermosa manera de ver la lluvia... De este lado del planeta no son tan optimistas cuando alguna tormenta se acerca(siempre traen consigo algún desastre para la gente de escasos recursos)pero me siguen gustando... jajajaja que buenas imagenes se me vienen a la mente... sabes? me dejas una sonrisa enorme en los labios.... Gracias!
Saludos!

el angel de las mil violetas dijo...

a mí me encanta escuchar llover, acostada y arropadita.
Besitos