viernes, 29 de febrero de 2008

Manifestándonos

El pasado fin de semana, tenía una misión: Morir de agotamiento.

Hay quién diría, que mi visita fugaz a Madrid fue para manifestarme junto con otros 2000 ingenieros químicos (colectivo al que pertenezco), para exigir un reconocimiento de nuestras competencias. También se podría decir que buscaba trabajo interesadamente infiltrado. O que simplemente quería pegarme una juerga por la capital. Pero no. El verdadero objetivo, el autentico reto… era destrozarme físicamente en 2 días.

Imagen de la manifestación (lo que no se oye... es la música)

Mi singladura comenzó el viernes por la tarde. Desde las 4 hasta las 9 de la noche estuve sentado en unas bancas la mar de incomodas, asistiendo a un curso de prevención de riesgos. Desde luego lo de las bancas no lo tenían previsto. Ni el posible dolor de espalda por cargar los libros que nos dieron. Pero en fin... no hay que ser puntilloso. Yo solo podía pensar en que solo unas horas después, estaría montado en un autobús durante 7 horas más. De las películas no me quiero ni acordar. Me tocó junto a un tío que no dejo de dormir en todo el viaje, así que solo me quedaba ponerme a escuchar música. Dormir dormir… 50 minutos. No más. Así que llegar a Madrid, aunque fueran las 5 y media de la mañana, me pareció una bendición. El solitario camino a casa de Chan, su voz de… "cabrón, aunque sabía que venías, me acabas de despertar a las 6 y media de la mañana y no te lo perdono"… y por fin un colchón donde tirarme.

Pero pa ná. Porque a las 11 ya estábamos en pie otra vez. Entre charla y tonterías, al final ni desayunamos y eso, nos pesó el resto de la mañana. Ponemos rumbo hasta la puerta del Ministerio de Industria donde se iba a desarrollar la manifestación. Nada más llegar, altavoces poniendo música en pleno Paseo de la Castellana. Si es que estamos carentes de fiesta. Ya lo decía yo en la carrera. Parece que la congregación de gente es importante, pero todo transcurrió tan rápido que apenas si me di cuenta. Algunas pancartas, gritos de apoyo (aunque lemas que de pegadizos poquito), reparto de pitos que no suenan, sentada popular y de postre 3 gallegos que se suben al escenario a tocar un poquito la gaita. Traca de petardos cortesía del Colegio de Alicante y todos para casa. Todo muy útil… si hubiera estado la prensa, o la tele o un sábado hubiera alguien en el Ministerio pa escucharnos. Pero nos hicimos notar, que es lo importante.

Estos son algunos de los lemas que se pudieron ver.

Como veis, los ingenieros químicos somos gente solidaria.

Siendo las 2 y media de la tarde… mi hambre aumentaba exponencialmente. Aquí es donde recuperamos el capitulo en el que no habíamos desayunado. Quedamos con Chio para comer en el caos de bandejas, cubiertos y camareras gritando a los camareros que sobreviven como pueden en una de las pizzerías de la Plaza del II de Mayo. El siguiente destino era Casa Fox… pero si sois listos y miráis las fotos que hay puestas… podréis averiguar por vosotros mismos que nunca llegamos a entrar. Yo solo vi una cola muy muy larga (y son dos muys, que diría Woody Allen).

Después del café y el cansancio, hacemos acopio de fuerzas para la noche. Hemos quedado a las 21:30 en Estrecho. Allí, después de un encuentro totalmente inesperado con Elena (la cual va a otra fiesta, pero había quedado también allí... en un acto de casualidad digno de los mejores guiones de Hollywood), nos pillamos la cena y comenzamos un botellón en casa. Raquel, Auro, Julio, Chan y un servidor. Este es el comando de fiesta. Y vaya que si lo pasamos bien.
Todavía tendría que relatar lo me quedaba por delante: toda la noche bailando, la vuelta a casa en autobús y una gala de los Oscars más que aburrida, antes de poder tantear si quiera una cama. Pero todo esto no me corresponde a mi contarlo... así que tanto vosotros como yo... tendremos que tener algo de paciencia.

miércoles, 27 de febrero de 2008

La publicidad

Ayer asistí a una conferencia con el título "De Aristoteles a la Cocacola: Retórica y Publicidad", impartida por Marçal Moliné, a tenor de lo que se dijo, uno de los más reputados publicistas españoles. Y fue casi de improvisto que me enteré (siempre gracias a mi hermana), pero es curioso porque llevaba unos cuantos días dandole vueltas a una entrada entorno al mundo de la publicidad. Y la idea que tenía, ayer se vio completamente confirmada. A día de hoy, la publicidad es la última de las grandes artes que ha desarrollado el hombre. Música, literatura, cine, pintura... hay que añadir una más a la lista. Porque lo que se hace, lo que se puede hacer, y para lo que se puede utilizar... es algo para lo que todavía no hemos llegado a tener límites. Es casi como una ciencia completamente crítica, abstracta, impredecible... pero llena de lógica e intención.

Ultimamente mi hermana y yo veniamos hablando de un spot nuevo. Ella (que estudia publicidad), decía que era el tope, que después de ver ese spot... que podía ella aportar a ese mundo, mejor se retiraba ahora que estaba a tiempo. Por supuesto nos reimos de la ocurrencia... pero ayer, me reí también por lo ingénuos que llegamos a ser al siquiera plantear esa posibilidad. La publicidad está en todas partes y lo más importante es que se adapta cual fluido, con una facilidad asombrosa y a una velocidad que no somos capaces de percibir.

Todos habéis visto alguna vez festivales de anuncios por la tele... es imposible apartar la vista, es adictivo. Bien... pues tampoco quiero que esto sea una sección oficial. Pero no puedo resistirme a poner algunos de los últimos anuncios que recuerdo y que me fascinan.

Puntomatic - Ellos tambien pueden

Este es el anuncio que citaba antes.
Puro ingenio y labor social.



También os dejo la versión de televisión, aquí.


Campañas de la Once

Son tan geniales, que no puedo elegir una... quizá por su impacto y su locura, me quede con éste, pero no dejéis de echarle un vistazo al resto.



El verano de tu vida
La canción del verano - 2.
Dinero fácil - 2 - 3 - 4.

En el siguiente, no puedo decir la marca... pero no puedo evitar ponerlo. Por su simplicidad aplastante, por su perfecto montaje y banda sonora y por lo evidente... por supuesto.



A continuación, otras grandes joyas, algunas descubiertas ayer, otras de magnífico recuerdo:

(...) - Gorila
Dove - Evolution
Sprite - Te tiene ganas (No puedo evitarlo, ¡me encanta!)


Esta entrada esta patrocinada por http://cuantabondad.blogspot.com
¡No deje de visitarnos!

lunes, 25 de febrero de 2008

Un año con cien días

Es curioso que hace un año, también fuera lunes.

Supongo que un lunes al igual que hoy... resaca de Oscars, donde me levanté tarde aunque el sol estuviera dando por saco desde temprano. Y no sé que surgió ese día, que ideas me rondaban la cabeza, que chispa saltó precisamente ese lunes... para que me sentara justo aquí y echara a andar este blog.

Un año y 100 entradas después... no puedo sino alegrarme de esa decisión y de no haber dejado este proyecto. Porque es algo que me ilusiona, que me gusta, con lo que disfruto. Un mucho de aquel impulso inicial ha quedado. A rachas, como todo en la vida, con sus acelerones y los choques a toda ostia con la pared que no vimos. Pero aquí sigo.

Es una efeméride más. No soy muy de aniversarios. Pero sinceramente, me sirve de excusa para echar la vista atrás. Para ver cosas que me han pasado este año... y para rescatar algunas de las que más me gustaron a mi. Un simple recopilatorio, de esos que odiamos si se dan muy a menudo. Pero que en ocasiones, son tan necesarios para no repetirse.

Por aquí han pasado anécdotas, cuentos y leyendas, fotografías, relatos, críticas, series, mis viajes y mis bajones, mis ausencias y mis ratos de aburrimiento... mi música... mis sueños y pesadillas... y de todo... se ha quedado vuestra punto de vista. Y algo más.

Yo personalmente, me quedo con estas 4 historias... porque reunen cada una un poco de mi... escribiendo, me refiero.

La extraordinaria complejidad de un plato sencillo (Junio 2007)

Una brecha en el camino (Diciembre 2007)

Colateral (Enero 2008)

Y la visita en plena ola de calor de Paquito (Julio 2007)


Hoy hace un año de ese lunes.
Este blog sigue siendo el mismo...
pero nada es igual que entonces.

viernes, 22 de febrero de 2008

Blues


"Ante la debilidad... mi debilidad."


J. B. Lenoir - Slow Down




Skip James - Devil got my Woman




John Lee Hooker - I'll never get out of these blues



Guardemos algo para el lunes.
Buen fin de semana a todos.

jueves, 21 de febrero de 2008

Vida de Maite (Parte II)

Continuación del relato comenzado aquí.

Época del Columpio.

Los primeros meses en París fueron duros. Aunque había llegado con dos amigos a los que quería mucho e iba a vivir con ellos, la distancia con su profesor de violín, quien tantas atenciones le había prodigado, la hacían sentir desolada. No fue hasta el mes de diciembre que conoció a Cèdric. Este fue un momento clave para ella, al pensar que había encontrado por fin el tipo de amor que siempre había imaginado. Si bien la historia no terminó como ella quería, el resultado fue su subida repentina al mundo del estrellato.

Cèdric era un hombre sensible, atento y que gustaba de satisfacer todos los deseos de Maite. A pesar de las excentricidades que el amante francés pudiera tener, ella se sentía feliz y miraba para otro lado ante sus curiosas costumbres. En concreto, el hecho de llevarle el desayuno a la cama todas las mañanas era algo que ella adoraba, aunque tuviera que pasar por alto que él lo hacía bailando el can-can y usando medias de rejilla y liguero. La catástrofe llegó cuando la disputa sobre quién era el dueño de las medias y el liguero llegó a los tribunales. Cèdric se quedó con la lencería, pero Maite se quedó con la inspiración para la obra que la hizo despegar: “Sinfonía para cuarteto de cuerda y un Té verde, con dos sobres de azúcar, por favor.” Así se presentó al Mundo. Y el Mundo le dio dos besos y le preguntó si trabajaba o estudiaba.

El modo en que su nombre empezó a ser conocido a escala mundial fue tal vez demasiado rápido, de vértigo y sin avisar ni siquiera con una llamada de teléfono. De la noche a la mañana pasó de ser una persona anónima a tocar ante celebridades, jefes de estado, políticos, apicultores, vendedores de bolitas de alcanfor o actores de Hollywood tales como Adrian Brody, para el cual actuó en su cumpleaños y sorteo con gran diplomacia el suceso sobre la confusión entre sí llevaba un gorrito de cumpleaños en la cara o era su nariz.

Aun así, Maite seguía siendo una persona sencilla, que disfrutaba de los placeres de la vida como cualquier otro mortal y en especial los disfrutaba con su nuevo amor, Ariel Halevi Goldman, un joven rabino ortodoxo de origen húngaro o polaco (el nunca encontró sus orígenes desde que se los dejo olvidados en un bar), con el cual se fue a vivir a una casa de campo en lo alto de la torre Eiffel.

Al principio la relación era todo lo que ella podía desear pero tras varios años de romance el encanto se rompió. Durante el tiempo que duró la relación ella supo convivir con el problema de que su pareja estuviera ocho horas al día metido en el baño, rizándose el pelo para tener unos tirabuzones de los que se sentía orgulloso como buen rabí que era, pero al descubrir que su amado Ariel no pasaba las horas rizándose el pelo se sintió traicionada. Una fatídica mañana pudo comprobar que realmente lo que hacía era confeccionar barcos de papel usando las páginas de “Le Monde Diplomatique”. Es más, ni siquiera era un autentico rabino judío de origen incierto, se trataba de un modernito madrileño despistado con su orientación religiosa y que respondía al nombre de Javier Galdós.

La desesperación por sentirse engañada llevo a Maite a coger uno de los barquitos de papel y descender el Sena en él, para luego continuar su viaje y llegar Finlandia. De estos días convulsos nos quedan obras inmortales como “Sinfonía o con fonía” o “Concierto para violín nº 4/7”, las cuales tratan principalmente sobre la problemática que supone hacer un sándwich de atún sin que gotee el aceite.

La Época Blanca. La más difícil de quitar las manchas.

La época blanca se caracteriza por el color propio de las nieves finlandesas, el nuevo hogar de la Gran Violinista, de un blanco claro, diferente al de la nieve de otros sitios que más bien es un color verdoso tirando a morado. En su última época antes de abandonarnos nos deleito con obras inigualables como “Concierto para violín sin cuerdas nº78” y “Obertura inacabada, llama al cerrajero.” En estas obras la artista se centró en investigar desde la óptica musical el dilema ancestral e inherente a toda persona residente en el extrarradio, que aparece cuando se ha de decidir si quiere postre o café al terminar la comida.

Aunque Maite ya era una artista consagrada los inicios de su nueva vida en Finlandia fueron difíciles. Si bien el trabajo no paraba, las sinfonías parecían escribirse solas, los conciertos que daba cosechaban un éxito tras otro, a nivel sentimental su vida no era lo que ella esperaba. No le faltaban hombres, no le faltaba amor, pero seguía sin ser lo que ella esperaba. Realmente nunca se pudo saber que era lo que esperaba, pero ella siempre dijo que llegaría a las 17:45 y que seguía insistiendo porque le había mandado un mensaje al móvil diciendo que aun le faltaba un rato para llegar.

Sea como sea, fue este el momento cuando en plena madurez profesional, a los 35 años, estando en su momento más álgido, nos abandono de un modo que conmocionó a toda la humanidad. Una triste noche de abril se despidió de nosotros con unas enigmáticas palabras: “Me voy a mi casa, que me esperan para cenar.”

Tal vez no sepamos nunca que quiso decir con esa frase, pero si hay algo de lo que podemos estar seguros es que esa noche su madre le sirvió una ensalada de pollo. Desde entonces el mundo nunca ha vuelto a ser igual.

Escrito por Miguel Pérez
¡Muchísimas gracias, Miguelón!

miércoles, 20 de febrero de 2008

Vida de Maite (Parte I)

Bueno, por primera vez (aunque espero que no única), tengo un invitado a publicar en mi blog (yo se lo propuse... él aceptó, no hay más). Se trata de Miguel Pérez, Miguel "Rubio" para los amigos, Miguelón para mí. Publicó un relato en su blog personal (otro más a sumar a la lista de cargos de conciencia), que me encantó, una mezcla de Woody Allen y Groucho Marx (de hecho, reconoce haberlo escrito en mitad de una vorágine lectora de estos dos genios, justo en período de examenes... Miguelón, ya sabes que yo esas cosas... las comparto, las apoyo y las fomento). Se trata de una pequeña biografía, escrita con el poco sentido pero la inmensa locura que proporciona encontrarse en esos días fértiles del año (creativamente hablando por supuesto).

Debido a su extensión, he decidido publicarlo en dos partes. Esta noche pondré la segunda. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Maite Vázquez

Vida sin par de una violinista impar

Tesis para la Facultad de Ingeniería Naval de la Universidad de El Sahara

Ali Hussein Ruíz-Tranchehnsky

Tras largos años de espera ha sido publicada la biografía de la afamada violinista Maite Vázquez (también conocida como la niña Maite, Maite mata-modernitos o como Agustina de Aragón II), en la que no solo se relata de una forma muy concisa la ya conocida ascensión como artista y posterior éxito mundial, sino también los detalles personales de una vida inigualable, oculta hasta ahora al gran público. Con motivo de este lanzamiento literario y coincidiendo con el XIV aniversario de la compra de un bolígrafo verde por parte de la Gran Artista, es por lo cual que se elige este personaje para la realización de la presente tesis. Todo un referente de la cultura, la música y del arte de doblado de calcetines analizada desde el ámbito académico como nunca antes.

Este pretende ser un trabajo exhaustivo sobre la base de las notas previas de la propia biografía, intentando ahondar en los detalles que formaron su personalidad y la llevaron al final que conmocionó al mundo entero, incluyendo Liechtenstein, que suele ser un país de lunes a jueves.

Los primeros años de la vida de Maite son de sobra conocidos e incluso estudiados por los alumnos de los primeros años de infantil y preescolar, por lo que en este estudio serán omitidos y viajaremos directamente al momento en que empezó a crecer en ella el germen de lo que acabó siendo. Si bien su estancia en los Estados Unidos, Ginebra o sus primeros viajes a París fueron algo importante en el desarrollo de los acontecimientos, no fue hasta los años 2007 y 2008 cuando empiezan a aparecer los rasgos de la que sería la vida más veces llevada al cine. Fue al final de la primera década del siglo XXI y en la ciudad de Granada donde empezó la historia.

Granada: Juventud. Despertar de una pasión.

Fue en el año 2008, residiendo en la ciudad de Granada, donde apareció el violín en la vida de Maite. Lo que en un principio pretendía que fuera un mero instrumento con el que distraerse o tal vez un objeto decorativo para colgar, fue el catalizador de una serie de pasiones desconocidas para ella. Fue precisamente en Granada donde conoció a su maestro de violín y donde comprobó aquella facilidad que tenia para arrancar notas al instrumento, incluso cuando este carecía de cuerdas. Un don que le había sido desconocido hasta entonces pero que se hizo presente en el momento justo, o tal vez con cinco minutos de retraso según el reloj de la Puerta del Sol.

La vida interior de Maite era un torbellino en aquellos tiempos. Sin saber cuál sería su destino amoroso ni como cocinar una empanada de carne, su corazón sentía un vacio que ella no había aprendido aun a llenar. Una serie de tormentosas relaciones y los altibajos que había sufrido en los estudios la hacían sentirse pérdida pero solo fue cuestión de tiempo canalizar el caos de emociones que tenía en su interior hacia algo que la haría sentirse llena para siempre. Primero fue realizar con éxito la receta de la ya citada empanada de carne, que la hizo sentir llena durante horas y que logró empachar en muchas ocasiones a cada una de las personas que eran invitadas a degustar este manjar. Luego llegó el profesor de violín.

Su maestro era una persona oscura, encerrado en su propio mundo a causa de las decepciones amorosas. Sufría por un pasado tormentoso de relaciones con camareras cojas del Orient Express, chicas de compañía de Montmartre y mascotas jugadoras de cartas que siempre le hacían trampas. La aparición de Maite fue un bálsamo, una cura que él supo agradecer y le devolvió tal favor volcándose en la tarea de sacar de ella el don que contenía desde su más tierna infancia, infancia que había terminado el mismo día que conoció a Charly (quien acabo siendo posteriormente el excéntrico presidente de Turquía, conservando durante su mandato el nombre de “Charly el Camarero”). Sus enseñanzas no eran solo sobre cómo sacar notas de aquel conjunto de cuerdas y de madera, eran sobre la vida y como transformar cada una de las vivencias en melodías. Fue en ese momento cuando Maite comprendió que ese sería el motor de su destino. A cada vivencia, un concierto, a cada emoción mil sinfonías, a cada vaso un posavasos.

Su vida cobró sentido. Ella encontró un objetivo y un lugar en el mundo. Es en este momento cuando empieza un huracán de conciertos para violín, viajes y relaciones que la enriquecían cada vez más y hacían crecer su mundo interior, lo cual la llevaba a un círculo vicioso de triunfos, experiencias y relojes con jet-lag.

En los primeros tiempos en Granada destacan dos conciertos para violín, cada uno inspirado en un hombre diferente. El primero, “Concierto para violín y cucharillas de té en mi menor”, que fue inspirado en su maestro, y “Concierto para violín nº 2, escalera izquierda, 6ºA”, que se basó en su relación con un mimo del Circo del Sol que era incapaz de decir la palabra boniato y hace evocar al que la escucha los grandes campos de maíz de Alaska.

Aunque se trata de unas obras jóvenes, faltas de la fuerza que posteriormente iría adquiriendo nuestra querida artista, se nota ya en ellas ciertos matices y detalles que serían constantes en ella, tales como empezar cada una de sus composiciones con un rugido de león y terminarlas al grito de “¿Alguien me puede llevar a casa ahora?”.

El siguiente destino de la inmortal violinista fue París, la Ciudad de la Luz, aunque tuviera fundida la luz del salón del piso en el cual se alojó. Esta estancia dio pie al inicio de una nueva fase en su vida y por lo tanto un cambio radical en su modo de componer, lo cual es conocido en nuestros días como la “época del columpio”, aunque no haya ninguna relación entre el nombre de este periodo y su vida o su obra.