martes, 13 de mayo de 2008

Hace un mes...

Hoy, ¡Cuanta Bondad! vuelve a abrir sus puertas a una nueva colaboración. En este caso es mi amigo Julio el que se encarga de suscribir esta entrada sobre el "año Erasmus" y lo que nos queda de él después de un tiempo. En nuestro caso, aunque en años distintos, vivimos la experiencia en la misma ciudad: Manchester. Un lugar que seguro que no olvidaremos fácilmente. Algún día, con calma, escarbaré lo suficiente para contar aquí lo mucho que conseguí allí. Hasta entonces, os dejo con sus palabras.




Hace un mes recordaba con mi amiga Ainoa nuestra estancia, hace ya tres años, en Manchester, Reino Unido. El tema, que salió de forma natural, no era nuevo. De hecho, solemos hablar de ello a veces, es algo que nos identifica, es algo que junto con las demás personas que conocimos allí nos une... en definitiva, es algo nuestro.

No sé si has tenido en tu vida la gran suerte de disfrutar de un Erasmus en algún país extranjero. Los que la tuvimos ahora compartimos algo sin saberlo, un mismo sentimiento que nos inunda de vez en cuando. No sé, podría definirlo así de forma simple como una especie de ligera tristeza, una melancolía de una cosa que pasó y que nunca de nuevo, por las circunstancias de la vida, vas a poder volver a vivir.

Pero, ¿por qué este sentimiento? No sé, uno puede pensar que una estancia en el extranjero es algo innecesario, porque con lo bien que se vive en España para que molestarse en ir a cualquier otro sitio de Europa donde probablemente haga frío, no haya tanto sol y la vida social no sea tan intensa. Pues a priori puede que sea así, pero si eres como yo, una persona con este tipo de inquietudes personales y has vivido una experiencia similar sabes de lo que hablo.

Una estancia en el extranjero, sobre todo en la vida de un estudiante, es algo especial. Es una mezcla entre volver a ser niño (pues vas allí a descubrir una nueva cultura, a aprender un nuevo idioma, a conocer a gente muy dispar, con diferentes formas de pensar, de ser, de vivir…) y madurar... pues estás solo, muy lejos de casa, en un país inhóspito, donde por primera vez sientes que eres más dueño de tu vida.

Y eso te hace salir, conocer a gente y con ellos hacer una gran piña, es una unión que te acompaña durante todo el año y con la que disfrutas como nunca antes lo habías hecho. Podríamos decir que es como participar en un Gran Hermano, porque no sólo compartes tu amistad con ellos, sino a veces amor, el miedo, los enfados, el sexo, la complicidad, el cariño, etc… El tiempo va pasando y no sabes lo que te espera al final del año, aún no lo puedes imaginar. Ellos no son tus amigos de Universidad, ni del colegio, ni del equipo de fútbol… Es extraño, no ha pasado ni un mes y ya sientes como si fueran tus hermanos.

Pero, ¿por qué es esto así? Supongo que porque sabes que es un año y que la vida hay que disfrutarla al máximo, pero también porque la presión exterior no es demasiado grande. La responsabilidad se difumina, estás lejos de casa, las clases tampoco son muy intensas, no hay que currar a diario con un estricto horario, no debes soportar a un jefe cabrón, etc…

Y así va pasando el tiempo hasta que se acerca el final y no te sientes del todo bien porque lo ves, está ahí, solo queda un mes. Conoces las fechas de los vuelos de tus amigos, con los que has compartido tanto y esa felicidad se torna en tristeza. Las despedidas se encadenan, las lágrimas, las promesas de nos volveremos a ver…

Ya hace tres años de esa gran etapa, sinceramente uno de los mejores años de mi vida y del que saqué cosas de las que nunca me olvidaré. Conocí a gente maravillosa y con la que sigo teniendo contacto. Muchos de ellos me los he vuelto a encontrar y seguimos quedando habitualmente para hacer cosas, hablamos, reímos, bebemos, bebemos, bebemos…

Sin embargo, a veces pienso que ya no somos iguales, sobre todo cuando miro las fotos de aquel año. Hoy, hemos perdido parte de la frescura, de la felicidad y la ilusión que teníamos. La vida sigue, nos empuja, nos curte, nos apremia, nos dice que ese año ya es sólo un recuerdo, que no fue del todo real…

Y es así, es un sentimiento que conocemos todos los que hemos sido "Erasmus". Lo supe cuando mi amigo Argan me enseñó el videomontaje de su año en Manchester, muy emotivo e incluso triste, pero muy, muy parecido al que habíamos montado nosotros un año antes.

¿Casualidad? Lo dudo...


Julius,

¡¡Muchísimas gracias tío!!

sábado, 10 de mayo de 2008

Un disco a ciegas: Besos de Perro


MAREA - BESOS DE PERRO


"Le dije que a la noche por los poros me salían mares,
soñando que me hablaba y me agarraba a sus cuerdas vocales,

que no hay quien pueda dormir escuchando mi latir,

que parece que está masticando cristales"





La idea de pensar en Marea me transporta a mis primeros años en la Universidad. Aquellos en los que cada fiesta era un reto, cada fin de semana un soplo de aventuras, cada conversación marcaba de una forma especial. No voy a disertar sobre aquellos años. Pero es inevitable asociar grupos a épocas. Y ahí aparece este disco.

Fue gracias al novio de una amiga que supe de ellos. Me llamó la atención desde el principio. Sin más diré que no he escuchado un disco de Extremoduro en mi puñetera vida, así que supongo que los puristas pueden encontrar una pequeña excusa a tanto rechinar de dientes. Durante un verano, escuché una y otra vez, todas las canciones que pude descargarme: "Amor temporero", "Barniz", "El perro verde". Y muchas otras. Y se fueron quedando grabadas.

Sin previo aviso ni consciencia, un día encontré en una tienda Besos de perro. Era el 3º disco que sacaban. Y como ya hiciera alguna que otra vez (o al menos era todavía menester en tiempos de la era Napster), me compré el disco a ciegas. Llegué a mi casa, lo desprecinté (recuerdo que fue el primer disco que encontré en formato cartón) y lo coloqué en la radio que por aquellos años adornaba mi mesa.

A partir de aquel entonces, creo que no he hecho una mejor compra de un disco en mi vida. Todas y cada una de las canciones de este disco son un lujazo. Una por una. Melodías y letras llegan a un compromiso perfecto. Es un disco a veces triste, agresivo, descorazonador, sincero, cañero, honesto... una auténtica delicia. Hay un antes y un después de esta grabación en la trayectoria de Marea. Pero para los que se inician creo que es un punto intermedio magnífico por el que empezar.

Hay muchos momentos grabados en mi mente asociados a estas canciones... al comienzo de "Venas con humo y palabras", a esa colaboración de Fito en "Pan duro", a esa pedazo de versión de El Cabrero en "Como el viento de poniente". Pero todo ello es historia personal. Y nada tiene que ver para hacer de "Besos de perro" un disco, en mi humilde opinión... perfecto.

Track List

1. Romance de José Etxailarena
2. El rastro

3. La luna me sabe a poco

4. A la mierda primavera
5. En tu agujero

6. Manuela canta saetas

7. Alfileres

8. Me estoy quedando solo
9. Venas con humo y palabras

10. Como el viento de poniente

11. Pan duro

jueves, 8 de mayo de 2008

"The Evil Look"

Si es que...
no hay nada como un bebe para reírse...



miércoles, 7 de mayo de 2008

Furia


Algún día saltaré desde el tejado de un edificio.
Lo que no sé es si abriré el paracaídas.

Algún día voy a empezar a gritar a todo el mundo.
Lo que no sé es si pararé para respirar.

Algún día me voy a largar bien lejos de aquí.
Lo que no sé es si será un viaje con retorno.

Algún día dejaré de ser avestruz en "días de furia".
Lo que no sé es si empezaré a ser Michael Douglas.

Algún día dejaré de mirar a la pared...

lunes, 5 de mayo de 2008

Astenia primaveral

¿Triste de cojones?
¿Irritable?
¿Memoria pez pasajera?
¿No tienes hambre?
¿Ausencia de libido?
¿Cansado a todas horas?
¿Malestar general?

Bienvenidos al mundo de la Astenia Primaveral.


Yo cuando escuché estas palabrejas por primera vez, creí que estaban de coña. Pero a menos que busquen un poco, ya verán como encuentran datos y más datos dando fé de que ocurre.

La gente que lo sufre se siente muy cansada, agotada, decaída, con falta de energía para realizar las actividades de siempre. Lo extraño es que no se da tras un gran esfuerzo físico, sino que se manifiesta en circunstancias normales de la vida diaria. Dicen que afecta a una de cada diez personas. Y que afecta más a las mujeres.

La culpa es de las betaendorfinas. Según he leído regulan la balanza bienestar-malestar. No sé porque motivo, en primavera baja su nivel en el plasma sanguíneo y nos deja hechos unos zorros.

Así que para combatirla proponen que se respeten las horas de sueño, que se coma bien y que se haga ejercicio físico. Pero ya está. No recomiendan seguir trabajando. Quien sabe... lo mismo existen bajas por este motivo...


Yo siempre creí que lo de que la primavera la sangre altera, se refería a otra cosa. Pero mira tu por donde. No es que nos enamoremos más. Es que hay un mayor número de acarajotados. Y claro, así las probabilidades son mayores.

Señores... a partir de hoy, al mínimo síntoma... respeten la siesta.

viernes, 2 de mayo de 2008

Consejos de resaca

La Feria es como un micromundo de solo 5 días. Tiene su proceso de gestación (normalmente de un año), su nacimiento (el mismo día que la pisamos y brota la sonrisa en nuestro rostro), su época de madurez (el segundo día cuando le has cogido el pulso a la fiesta y el estómago aguanta) y su agonía (normalmente emparejada con la nuestra).

Pasado ese tiempo, lo que te queda son muchas anécdotas, varias fotos y algunas secuelas físicas. Todavía un par de días después se pueden ver las consecuencias en forma de SAR o Síndrome de Abstinencia de Rebujito (bebida básica de la Feria compuesta por vino fino y 7up).


La Feria, además, tiene sus propios peligros. Puedes empezar a saludar gente y caer en un bucle del que no salgas nunca. O en el mejor de los casos... salir bastante "perjudicado". Puede que sea gente que solo ves de una Feria a otra, o gente que no quieres ver o incluso gente que ni siquiera recuerdas que conoces.

Es temerario conocer gente en Feria. Puede salir bien o mal. Y entonces alguien te monta una fiesta en tu casa sin previo aviso o se autoinvita a pasar el fin de semana en tu piso de Granada a los 2 minutos de presentaros. Pero bueno... esto también ocurre en algunos bares.

Existe el riesgo de entrar en una espiral de autodestrucción de tu estómago. Empiezas a comer y comer y comer sin pensar en que 4 veces en 3 horas es más que suficiente.

Seguramente la Feria te deje sin voz. Puede que también sin fuerzas para ir otra vez a las 2 de la tarde a comer después de haberte acostado a las 7... pero eso lo arregla el SAR. Lo de la voz es más jodido. Por eso, se recomienda un sistema de cartelitos con las frases más empleadas durante estos días:


Pero no todo son cosas malas. Porque si no... ¿quién iría, verdad?. La Feria nos ofrece una amplia y rica cultura gastronómica que no hay que dejar pasar: goffres, kebabs, hamburguesas, perritos calientes, papas, etc. Y olvidesé usted de tortillas ni pimientos. Quizá un platito de menudo y unas tortillitas de camarones a las 6 de la tarde... pero solo si ha comido ya 2 veces. Que si no, sienta mal al estómago.


La Feria, por supuesto, también tiene sus diversiones. Como colgarse bocabajo mientras te mojan, bailar como posesos esquivando la rotura de vértebras, ofrecer conciertos exclusivos o charlar con los amigos. (Desde ¡Cuánta Bondad! queremos recomendar encarecidamente el visionado de los vídeos que se encuentran en estos enlaces por su alto contenido pedagógico y porque no tienen desperdicio alguno).

También hay tiempo para epifanías. Y teorías frikis como las que aquí se relatan:

Teoría 1: En las despedidas de soltera, normalmente la más fea es la que se casa.
Teoría 2: El uso de gafas de sol fomenta la mirada del escote.
Teoría 3: La invención del móvil ha sido toda una revolución social en la Feria. Antes, te perdías y ya podías irte a tu casa porque no ibas a encontrar a tus amigos. Hoy en día, la decisión de perderte en la Feria es una opción y no una maldición.

Lo maravilloso de la Feria es que puedes beber con solo llevar un vaso. Porque todo el mundo conspira para que nadie este sobrio y ninguno de nuestros vasos este vacío.


Aquí también hay lugar para el amor. Como el de aquella mujer y un plato de cañaíllas. Sellado a las 12 de la noche y con fatales consecuencias al día siguiente. O como el que surge entre un chico y una chica que se acaban de conocer cuando él le pregunta: "¿Tu ves Los Hombres de Paco?". Flechazo instantáneo.

Hay tiempo para todo. Desde congas por la calle hasta cantar una salve rociera mientras desafinamos cual matanza de cerdos.

Para mí esta Feria ha sido importante. No solo por los amigos y el buen rato (lo cuál en otras circunstancias estaría en primer lugar de la lista). Sino porque el domingo compre a mi burro sabanero. Mis amigos ya lo conocen y pudieron bailar con él. Ahora es vuestro momento. Amigos, este es "Rebu":


Desde luego es mi viva imágen...

Esto es casi todo lo que da de sí la Feria del Puerto. Si se deciden a venir alguna vez, espero que estos consejos les sean prácticos y se lleven tan buen recuerdo como yo. Y por favor... no olviden el catavino.