miércoles, 9 de septiembre de 2009

10 negritos


Diez negritos aprenden idiomas.
Uno de ellos eligió Alemania y quedaron
Nueve.

Nueve negritos pasearon por la ciudad.
Uno de ellos se cansó y quedaron
Ocho.

Ocho negritos planearon mudarse.
Uno de ellos se atrevió y quedaron
Siete.

Siete negritos hablaban del hogar.
Uno se arrepintió y quedaron
Seis.

Seis negritos jugaron con fuego
Uno de ellos se quemó y quedaron
Cinco.

Cinco negritos estudiaron magisterio.
Uno de ellos se diplomó y quedaron
Cuatro.

Cuatro negritos fueron detenidos.
Uno no tenía visado y quedaron
Tres.

Tres negritos querían la misma beca.
Uno de ellos la ganó y quedaron
Dos.

Dos negritos vivían juntos.
Uno se rindió y quedó nada más que uno.

Un negrito se encontró con dinero.
Y se dió unas largas vacaciones…

¡Y en Madrid no quedaron negritos!


domingo, 2 de agosto de 2009

Paciencia


Veo un ceda el paso.

Estoy en la romántica hora de la medianoche, en una excesiva y lunática escena sobreactuada, mirando por la ventana de mi cuarto hacia una calle vacía. Pero he tenido un momento de verdad. Uno de realidad. Esa que me hace querer escribir. Que hace que me quiera conocer y no pasar de todo.

No me importa nada.

- Manu, ¿estás bien?.
- Si... supongo.

Lo he pensado muchas veces desde que una noche, un amigo lo gritó en palabras y yo me enojé casi por última vez.

No me importa mi trabajo. A veces me gusta. A veces no. Lo desprecio y lo estimo al 50%. ¿A quién gano siendo neutral? Que más da lo que como si no hay gramos de más ni de menos. ¿De que sirve ver el tenis cuando solo miramos la red?.

El lado positivo de las cosas tiene una sombra negativa a la cual nunca hago caso. Es la indiferencia. La desgana. El previsible e indeseado desprecio.
No por supuesto a la vida. Siempre que se le ven los dientes al lobo uno clama por su salud.
Ni al amor. Siempre que ella sonríe, me enamoro una vez más sin ser consciente de ello.
Y por supuesto no al desprecio por la amistad. Es mi fuente de la eterna juventud. Mi felicidad dependiente.

Me preocupa no tener nada más en mis entrañas. Algo más para mi. Ser tan poco avaricioso (¿o quizás es al contrario?).

Porque me da igual quien me muerda. Quien me tosa o quien me empuje. Me da igual el destino o el dinero. Me da igual el sol o la lluvia. Nada tiene valor ni importancia si los importantes siguen conmigo. Y eso me asusta. Por ser tan grande. Desmesurado. Por no tener límites de velocidad. Ni fronteras. Por ser un hipocondríaco despreocupado.

Desprecio las normas de una calle silenciosa. Porque en mi interior, no soy capaz de entenderlas.

Me pregunto cuanto durará la paciencia.

jueves, 4 de junio de 2009

Pescando ranas

Me paso la vida mirando hacia los acantilados para pescar ranas incautas. Y disfruto con lo que hago. Pero no tolero que alguna malgaste mi caña y se me ponga a charlar cuando necesito que tire hacia arriba.

Hay gente cuya propia naturaleza les induce a estar siempre en las paredes del barranco. Y creen que lo merecen, que esto es así y no hay más donde rascar. Y aunque los lleves a la pradera una y mil veces, son capaces de tirarse antes de que sople el vendaval.

Ando espeso y desentrenado. Buscándome la vida como me "recomiendan" en el curro. Incluso he soñado con etiquetar spaghettis. Pero nunca renunciaría a mi ración de optimismo. Es un año más que gano cada vez sonrío. Cada día debe tener su respiro, las horas que recuerdas, las que cuentas por las noches cuando te llaman por teléfono, las que te hacen crecer y no marchitar.

Hay ranas que han olvidado saltar. Y ya solo se dejan caer.



miércoles, 20 de mayo de 2009

Get a life

Buscate la vida. Precisamente una frase tan tonta en el momento menos adecuado me ha hecho recobrar el interés por asomarme a la bitácora.

Pero antes... gente buscandose la vida... y de que forma:







lunes, 6 de abril de 2009

Viva la vida


Tengo un concierto a la vista. Saltos con los que siempre soñé.
Tengo una visita en el horizonte. Un quiero poder, casi sin querer.
Tengo la felicidad de las noches de fiesta. Y amigos que se me escapan de las manos.
Tengo una denuncia por beber en las calles. E incontrolables ganas de beberme las calles.
Tengo una canción que dice lo que siento. Una canción que suena como imagino.
Tengo miradas para todos los ojos. Y solo ojos para su mirada.
Tengo que saber, el cuando buscar, será necesario. Un currículum con basura sin sacar.
Tengo una ciudad que echo de menos. Una cama que sirve de orilla.
Tengo la ingenuidad de la cerveza. La lengua de alas de colibrí.
Tengo un reloj roto. Tiempos que no paran de cambiar.
Tengo fotos en la retina y flashes en cada esquina. Y tres días para preparar un mural.
Tengo que hacer más fácil lo que al escribir parece tan difícil. Y sencilla la comunicación.
Tengo bailes, saltos y gritos. Y tantas horas antes de que lleguen las 3 de la mañana...
Tengo un lío en mi cama. Una estrategia cada dos semanas.
Tengo planes en las mangas. Y suicidas inconscientes que me siguen.
Tengo plena consciencia de lo que tengo. Y pleno desinterés por lo que no.

Por eso me gusta tanto el título de esta canción.


miércoles, 25 de febrero de 2009

Infectados: Dead Set


Un veraniego día, supongo que en aquel momento tendría un buen motivo que hoy no consigo recordar, fui al cine a ver 28 semanas después. Si digo que no suelo ver películas de miedo… porque me dan miedo… se puede medio explicar el porque no encuentre razones para explicar mi motivación para ir a ver la segunda parte de una saga de zombies. La primera escena me impactó tanto que quise salirme del cine. Por suerte aguanté, y durante las siguientes 2 horas no encontré nada peor que aquella carrera. Pero la sensación general al final de aquella prueba a mi corazón, fue que acababa de ver todo un peliculón. Y ese es el único buen recuerdo que tengo de aquella tarde de verano.

Cuando pienso en el día que leí sobre una serie, inglesa, de solo 2 horas de duración, sobre zombies, y de los creadores de aquella película… todavía no logro entender que me empujó a sentarme otra vez delante de un material potencialmente dañino para mi sistema nervioso. Al final, la decisión fue igual de acertada, la sensación igual de gratificante, los buenos recuerdos, igual de escasos.

Dead Set
trata sobre la televisión, la mala TV (irónicamente regalándonos una obra maestra para este formato), lo que se viene llamando telebasura y, más en concreto, de Gran hermano. De la cantidad de zombies televidentes que lo siguen, de los muchos despojos de alma que trabajan en él, y de los trozos de carne que participan. Que una invasión zombie se encuentre con este mundo y ponga a cada uno en su lugar es solo una magnífica metáfora para una pieza imprescindible dentro de la televisión. Otra más que otorgarle a los ingleses. 5 capítulos, apenas 20 minutos cada uno de ellos (excepto el primero que es doble), una producción casi cinematográfica. Y un argumento que atrae como la carne fresca a los “infectados”. Que me lo digan a mi… que soy un acojonao y aquí sigo... recomendándola.