jueves, 26 de junio de 2008

Golpe de calor



Son las 2 de la mañana.
Y hace calor. Muchísima calor.
No corre brisa, no hay aire fresco.
No existen vientos que alivien este sopor.
Quizás sean ellos los que lo estén provocando precisamente.
¡Ay, el levante!

Son momentos noctámbulos. Cuando tienes noches así, se abren un sin fin de posibilidades. Una película, un buen libro, una charla (si se da la ocasión). Yo apostaría por tumbarme en la cama pero creo que me cansaría antes de dormirme y a los 2 minutos estaría en pie otra vez. Sobretodo en días como hoy en los que mi cabeza es un hervidero y todo pasa, todo se queda pero nada se arregla.

Soplan vientos de cambio que parecen no alterar nada. Me gusta que en parte sea así. Porque hay muchas cosas que tengo en esta habitación, en esta ciudad, que no cambiaría por nada del mundo. Ella lo sabe. Y yo lo sé.

Por otra parte tengo que dosificar estas paredes, estas calles. No quiero que su calor acabe dejando quemaduras de las que me pueda arrepentir. No quiero que las noches sin dormir sean por pensar en otra ciudad que no sea la mía. En la que están mis recuerdos. Quiero que cuando no pueda dormir, sea porque no puedo dejar de pensar en volver... y no en irme.

Los cambios son como montañas.
Nos cuesta tanto subirnos a ellos... y sin embargo una vez arriba, es tan fácil dejarse deslizar...

Tengo tanta calor ahora mismo que no quiero pensar en lo que será de mí en Madrid. Posiblemente mi primera compra sea un ventilador para colgarlo encima de mi cama. ¡Y yo que siempre pensé que mi primer sueldo sería para pagar deudas!

Es un gusto sentarse a escribir. Un lujo en una noche veraniega. Pero no paro de pensar que me lo van a cobrar al precio de un "lujo". Aún así, no hay alternativa seria en estos momentos que me apetezca más.

Esta es mi primera entrada en tiempo real. En plena oscuridad.
A altas temperaturas. Cocinada al instante. Hirviendo como el momento lo requiere.

Ha llegado la hora de levantarse de la silla.

lunes, 23 de junio de 2008

Diario de a bordo: Escocia (Parte 2)

Jueves 20 Abril: Passing Place (El día de Txuspi)

El día comienza con la ducha a alta presión. Megadesayuno de chocokornflackes o algo así. El minibús nos recoge puntual a las 9:30. El sueño vuelve a atenazarnos. Realizamos distintas paradas para ver el impresionante paisaje de la isla de Skye (que no deja de ser un desierto pero tiene unas vistas acojonantes).

(Las maravillosas vistas de Skye. Donde no hace ni frío)

En una de estas pausas, Txuspi hace una maniobra extraña saltando. La anécdota no habría llegado a más, pero resulta que Caroline lo ve y le suelta en un perfecto inglés de Escocia: “Si te rompes las piernas o los brazos no te pienso llevar al hospital”. Primera advertencia. Juanca, entre foto y foto, comienza a hacer amigos con el resto del tour. Vemos un castillo en ruinas, subimos una empinada cuesta y vemos 2 cementerios. Hasta llegar al sitio donde comemos, todavía tenemos tiempo para otra siesta. La música ambiente mejora levemente. En el pequeño albergue donde estacionamos para almorzar, sacamos nuestros bocadillos de chacina, hablamos sobre aquel programa mítico llamado “El Informal” y la cámara de Txuspi se intenta autolesionar para que éste deje de hacer fotos de su careto. Fracasa en el intento.

Vimos que el resto del grupo se llevaba de puta madre con la guía así que emprendemos nuestra primera tentativa de socializar con ellos. Pero no resulta. De vuelta en el autobús, en medio de una carretera rodeada de campos, Caroline detiene la marcha y nos da el segundo hachazo: “Podéis bajar a ver a las vacas, pero el de atrás (por Txuspi) que se comporte y no las asuste”. En ese preciso instante todo el autobús se gira para mirarlo y da la casualidad de que esta haciendo el mongolo. Los españoles, cubriéndonos de gloria una vez más. El sector femenino del autobús babea por un ternero de aquellas extrañas vacas hippies escocesas. Rebeca no lo duda y se baja del bus para buscar una foto con la vaca de sus sueños. Txuspi tiene otros intereses y se centra en una vaca plantando un pino. Caroline le mira con cara de pocos amigos mientras sentencia: “… so disgusting…”. Y va la tercera.

(Esto es lo que se entiende por una vaca hippie)

Nuestra travesía por los senderos perdidos de dios sigue adelante y el mejor paisaje de todos los que pudimos ver ese día estaba aún por llegar. Paramos junto a unos acantilados. Juanca tarda un poco más de la cuenta en bajar por lo que sufrirá la ira de la burraca (Caroline), cuando ésta golpee sin compasión las mamparas de su propio autobús para que bajen. Txuspi sale impactado e intimidado. Tanto, que en la subida que emprendemos tiene un pequeño percance en un campo minado con mierda de oveja. Digamos que su pantalón adquirió un cariz diferente: negruzco oloroso. El cachondeo va a proseguir en el autobús mientras la música decae de nuevo. El mito de la burraca ha nacido mientras nosotros cantamos “Carolina” de M-Clan:

“Carolina, tratame bien,
no te rías de mi, no me arranques la piel”

Al llegar a Portree temprano, decidimos comprar la cena y darnos una vuelta. Antes nos hacemos fotos con el dueño del hostel (Bayfield Backpackers… momento promoción). Respecto al resto del pueblo, muy pesquero, muy… recogidito, pero sin más comentarios.

Mientras preparamos la cena, Rebeca se cubre de gloria. Estando ella y Txuspi en la cocina con otro usuario más, Rebe se pone nerviosa porque el tío esta empleando el horno y tarda muchísimo. Entonces empieza a rajar de él (no con maldad, pero si en plan cachondeo). Al rato el tío se cansa y le hace saber que es español. No he visto salir de una cocina tan rápido a una persona más roja que Rebe esa tarde.

La cena acaba siendo movidita entre las pizzas, las quiches y la pelea lógica por ver quien lava los platos mientras la conversación discurre sobre madres, regalos y demás interrogantes de la vida. Esa noche decidimos salir con las guiris a un local-bar de un hotel cercano a tomar unas pintas. Allí conocimos un verdadero “pintas” de Missouri que se apuntó al grupo. Me encanta cuando socializamos de verdad. La noche no dio para más. Tan solo resaltar que la relación que se fraguaba entre Txuspi y las guiris bigotudas no iba por buen camino y podría pagarlo caro: “Nunca recuerdo un nombre, pequeña”.

(Juanca, Txuspi, yo y el dueño del hostel)


Viernes 21 Abril: El secuestro de Nessie

La jornada comienza con una llamada a las 2:35 de la madrugada. La escisión del viaje a Escocia, el otro grupo, nuestros amigos que iban en coche, estaban en la calle por llegar tarde a su hotel y querían saber si los podíamos colar en el nuestro. No, no podíamos. Así que hicimos lo único que podíamos hacer en ese momento. Nos dormimos.

A la mañana siguiente empacamos rápidamente, nos despedimos del carismático dueño y de vuelta al minibús. El sueño crónico sigue siendo patente en nosotros mientras que la mala música parece ir por el mismo camino. Regresamos al castillo de Eliean Donnan y paramos en un mirador para contemplar las Five Sister (allí todo es muy fraternal). En ese momento, Txuspi propone una foto de grupo de todos los integrantes, monta el espectáculo y se pone a dirigirnos cual si fuéramos un coro. Todo muy divertido. Pero la relación de amor-odio con la burraca seguía creciendo.

Hicimos varias paradas más, todas en contra de la vejiga de Rebeca que se mea. La burraca también pasa de ella. Llegamos a un sitio llamado Fort Aungustus o algo así. El lago Ness, para entendernos. Txuspi compra un pequeño Nessie de peluche que se une a la expedición. Disfrutamos de una comida muy agradable, bajo un sol abrasador, con todos en camiseta. ¡Lo típico de Escocia, vamos! Tomamos algunas fotos del lago y de vuelta a la carretera. Para el que le interese, los monólogos de la burraca están a la venta en DVD y CD (con book fotográfico y pases para su castillo).

(Nessie en plan juguetón)

La siguiente parada es para catar whisky (o chupitos más bien). La gente pregunta donde venden cocacola. Después de probar unos cuantos, preferimos volvernos al minibús por nuestra salud. Allí, Txuspi tiene que afrontar un duro revés. Una nota en su asiento. Nessie ha sido raptado por un grupo integrista de guiris bigotudas. La negociación se lleva por buen cauce y todo se resuelve bien. No hay nada que temer.

Es la hora de la siesta hasta llegar a un perdido pueblo. Allí encontramos por fin un supermercado y Rebeca conoce a su gemela octogenaria de jersey mientras compramos unos dulces muy chungos. Por la tarde llegamos a Edimbrá entre aullidos de James Blunt. Una vez allí conocimos el hostal más hippie de la historia donde Txuspi y Juanca pasarían la noche . Al día siguiente emprenderían el camino de vuelta a Manchester en un transitado viaje en el que cogieron 3 autobuses. Rebeca y yo partimos esa misma noche. Aunque todavía dudo que fuera ella la que iba a mi lado y no un zombi roncador con chaquetón. A las 5 de la mañana la ciudad puede ser bonita pero nosotros no vimos nada. El descanso prometido nos esperaba.


ANECDOTARIO

Diccionario para el camino:

Inglés - Escocés

Edinburgh - Edimbrá
Bridge - BRench
Doughnut - Dána
Lake - Loj (loch)

Y en definitiva, cualquier palabra inglesa puede pronunciarse en perfecto escocés si se dice sacando la lengua y con arcadas.

Trilogía de la burraca

"Con esta mujer hay tirantez absoluta"
(Txuspi, evidencias)

"Ahí esta la burraca en plan bohemia"
(Manu o el nacimiento del concepto)

"Es más basta que llevar a un cerdo a la opera"
(Juanca, todavía en estado de shock)

Frase del viaje:

"Vamos a socializar"

Día animado de Rebe

"Me siento cabra"
"Parezco una burra"
"Me gusta esa vaca peluda"
"Me da pena la oveja coloreada"


(No os podía dejar con la intriga. Nuestro minibus.
Y la que nos acompaña... Caroline)

sábado, 21 de junio de 2008

Diario de a bordo: Escocia (Parte 1)

Después de algún tiempo, rescato otro de mis diarios de viaje. Es algo largo, de ahí el motivo que lo publique en dos partes. Y de nuevo os lo muestro de forma original, tal como en su día se escribió. En esta ocasión pertenece a una excursión que realicé por las campiñas de Escocia durante mi año Erasmus en Manchester. La situación era la siguiente. En pleno abril del 2006, prácticamente todos los estudiantes habían aprovechado sus vacaciones de semana santa para retornar a sus hogares. ¿Todos? No. Un grupo de irreductibles erasmus resistía en la ciudad y se hacían fuertes en una de las residencias. Eramos tres y nos planteamos aquellos 10 días como un pequeño Gran Hermano. Durante aquellos días planeamos el viaje a Escocia para cuando la marabunta regresara. Aquello no surgió y hubo una excisión del grupo. Al final, yo escogí la vía de un tour programado de 3 días en minibus en vez de la opción de alquilar un coche. En mi sector, por tanto, se encuentran los protagonistas de esta historia: Rebeca, Txuspi, Juanca y un servidor.

(De izquierda a derecha: Juanca, Txuspi y Rebe.
Yo soy el de abajo)


La historia comienza el último día de Gran hermano en la residencia de Rebeca. Un fatídico lunes. Y al día siguiente nos íbamos. O eso creíamos nosotros.

"Diarios de Escocia"
La historia de la siesta,
un amor a primera vista

y muchas vacas.



Lunes 17 Abril: Nos vamos mañana

Después de hacer el chorra durante todo el día en la casa conocida durante los últimos días como Gran Hermano, llegó la hora de partir. Cada mochuelo a su olivo. A las 8 de la tarde del lunes el plan de ataque antes del viaje a Escocia al día siguiente era tal que así: Rebe se ducharía y prepararía la maleta. A mi me daría tiempo de llegar a mi casa con la sana intención de dormir esa noche como un tronco. El día siguiente lo pasaríamos juntos para que no se nos olvidase ninguna de las tareas pendientes: imprimir los billetes de autobús y las reservas del hostel, comprar comida para el camino de ida en bus y preparar algo para el día entero en Edimburgo, además de elegir música y demás chorradas antes de reunirnos por la noche con Juanca y Txuspi en la estación. Todo estaba planeado al dedillo… pero algo iba a salirse del plan.

Al salir de casa de Rebeca, en la misma puerta de la residencia me encuentro a Juanca con una maleta en la mano. Yo salía también con una maleta (al haber pasado algunos días en la casa de Gran Hermano), así que el encuentro para él pareció algo normal, pero no para mí. ¿Por qué llevaba aquella maleta mi amigo? ¿Por qué me estaba hablando de tomar unas cervezas mientras “esperaba”? ¿Por qué había comprado comida “para luego”?. Tras 5 minutos de charla sin sentido para mí, tuve que preguntar y la respuesta me devolvió a la realidad. “Tío, nos vamos dentro de 4 horas”. Rebeca y yo al comprar los billetes para el martes a la 1:00 de la mañana, habíamos perdido la noción del tiempo. Y estábamos convencidísimos que partíamos al día siguiente (martes), pero a la una de la madrugada de ese día (vamos, ya en miércoles).

Con apenas unas horas para preparar todo lo que habíamos dejado para el día siguiente, me entró el pánico. Tuve que volver, avisar a Rebeca (la cual no contribuyo mucho a calmarme) y después llegar a mi casa. Esto tampoco sería cosa de un minuto. Al subirme a un autobús, con tan solo 50 peniques (lo justo), el chofer me dice que no es suficiente. Lo miro con cara de extrañado y me comenta que es Bank holiday, y que vale 1 pound. Me bajo resignado del autobús tras rogar en balde y corro hasta mi casa. Al llegar me meto en la ducha pero es para nada porque salgo con la sensación de que sigo sudando. Preparo la maleta como buenamente puedo. Llamo a Fran para que me imprima los billetes y se los lleve a Rebeca hasta su casa. Todo fue tan rápido que apenas recuerdo más. Ni la cena, ni el camino de ida hasta la estación. Solo se que llegamos. Vivos. Y respirando a duras penas. Nuestro viaje a Escocia acababa de comenzar.

Nuestras penurias prosiguen en las siguientes 5 horas metidos en aquella pocilga llamada autobús por algunos desaprensivos. No contentos con eso, incómodos y sin poder conciliar el sueño, nuestra primera parada es en una estación de servicio junto a un abrevadero de caballos cuyo olor “pamisequea”. Rebeca inventó el kamasutra del bus, probando todas las posturas posibles para conciliar el sueño… pero con poco éxito. Poco sabíamos entonces que lo de dormir en autobuses, no sería un problema en adelante.


Martes 18 Abril: Villarriba, Villabajo (Edimburgo)

Llegamos a Edimburgo a las 7:30 de la mañana. La ciudad nos enamora con una sola calle. Aunque solo vemos currantes, ver Edimburgo a pleno sol y llena de actividad era todo un lujazo. Tras pasear hasta la oficina de turismo y tras perdernos por algunos callejones, llegamos al Hostel donde nos echan para atrás por ser demasiado temprano. Eso sí, nos guardan las maletas. La desconfianza comenzaba. Nos damos una vuelta y desayunamos en la típica cafetería donde puedes aprovechar para criticar a los transeúntes. No dejamos pasar la ocasión mientras Txuspi se convierte en un bebe con falta de calcio y se traga 2 litros de leche.

(Edimburgo: bullicio a las 7 a.m.)

Llegamos hasta la puerta del castillo de Edimburgo (entrar entrar… pues como que no), y después nos paseamos por las calles de Old Town mientras Txuspi insiste en ver una iglesia escocesa lo que nos da pie a rendir homenaje a Jorge Sepúlveda cambiando ésta, por su casa portuguesa (es con certeza). El checking del hostel nos depara la primera siesta del día. Las habitaciones eran para verlas. La cámara ni siquiera nos dejó echar fotos. Disparidad de opiniones en realidad.

Al salir nos escalamos la montañita que preside Edimburgo (bolsa de doritos incluida) sin ningún tipo de queja por parte de ninguno. Y a la bajada tenemos un momento orgásmico reposando en un césped (el cuál solo disfrutamos los hombres). Comimos en un típico y amigable establecimiento escocés. Pero comimos hamburguesas. Después, la segunda siesta del día hace que el grupo se separe. Txuspi y Juanca se van a ver un puente famoso. Rebe y yo… dormimos cual marmotas. A la tarde visitamos el resto de la ciudad. Vimos un parque de alquiler. Subimos a una colina chulísima y nos sentamos a charlar mientras veíamos anochecer. Lo que se dice una tarde la mar de agradable.

(Al fondo la montaña escalada.
Abajo, el prometido descanso del guerrero)

La resaca del bus hace que tenga que acostarme por tercera vez ese día. Cenamos noodles (sin comentarios). Mientras yo duermo, el resto juegan al “burro” con unos americanos. Conocemos la fauna del Brodies (el hostal). Txuspi y Juanca se fueron de copichuelas a 3 pounds mientras Rebe y yo no podemos dormir (en parte por las luces, en parte porque es imposible dormir tanto). Montamos una toalla-cortina para paliar tanta iluminación, pero entre eso y el cachondeo, solo conseguimos entablar conversación con unas vecinas mañas en la litera de al lado. Aquí se produce la primera tentativa seria de ligue de Txuspi (como véis, volvieron pronto).

El resto de la noche es inenarrable. Solo con mencionar un tío meando en medio de la habitación donde dormía Txuspi, una tía en tanga echándole la bronca, y los dueños del hostel fregando y montando un escándalo puede haceros una idea de la magnitud del acontecimiento. Lo que se dice… buenas noches.


Miércoles 19 Abril: De siesta en siesta

El día comienza con el relato estremecedor de la noche anterior en el cuarto de nuestro amigo. Después de duchas varias y mixtas, desayunar y un paseo, llegamos al sitio desde donde parte nuestro tour. Conocemos a nuestros compañeros-inserso-guiris bigotudas. Carolina es nuestra guía-chofer-dj-showman-imitadora y plurilingüe. Durante el trayecto nos da conferencias con su micro estilo Chayanne sobre William Wallace, Rob Roy y nos cuenta historias absurdas de elefantes en calcetines mientras ameniza el viaje con los últimos hits del panorama indie-gaélico-nacional. Entre medias, echamos unas cabezaditas.

Componentes del Tour

- Guía: Caroline, la burraca.
- 4 integrantes from Spain, Spain.
- 3 integrantes del grupo de los empollones.
- 2 grrrriegas.
- 2 australianas socializando.
- 2 güiris americanas bigotudas.

La primera parada es Callender. Probamos los “danas” (donuts para el resto de los mortales). Completamos el chiste de la iglesia inglesa = “inglesia” (festival del humor). De vuelta al autobús, caemos dormidos otra vez. Llegamos a Glencoe, con sus inmensas montañas y sus grandes lagos. El paisaje es impresionante. Conocemos a las 3 hermanas (vamos, tres montañas, pero que según Caroline, son lo más bonito de Escocia, y parte de razón lleva).

Nuestra siguiente parada es Fort William. Allí nos graban para un reportaje de la televisión local. Después buscamos algún sitio con sol para comer. El pueblo, como todos en los que hemos ido parando, es tan solo una calle. Txuspi compra unas pilas para su cámara y aprovecha para realizarle un “robado” a la dependienta. Después, la vichisuá de Rebeca nos da la tarde y casi acaba en el cogote de una de las guiris. Tercera, cuarta… perdí la cuenta del número de siestas.

Llegamos a Eliean Donan. Rebe y yo entramos al fabuloso castillo (donde nos dicen, se rodó Los Inmortales). Vimos las habitaciones, sacamos fotos, nos paseamos por la cocina adornada con todo lujo de detalles (sangre del pavo incluido) y llegamos tarde al autobús. Caroline se despuntó como un perfecto gaélico y el sonido de “bridge” en escocés nos persigue 80 o 90 veces durante el resto del trayecto.

(Nuestro "programado" camino por Escocia)

Por la tarde entramos en la isla de Skye = “puto desierto”. El hostal se puede definir como “la caña”, aunque la marcha del pueblo (Portree) deja mucho que desear. La cena es la especialidad de la casa: pasta con tomate. Rebe y yo, con un notable aunque justificado insomnio nos quedamos hasta las 2 de la mañana en el salón del hostal viendo llover por unos grandes ventanales. Al volver a la habitación que compartíamos los 4, Juanca, en un gesto considerado y que le honra, deja de roncar durante el rato justo para que conciliemos el sueño. Su cama, el doble de lo normal, preside la noche…

(continuará...)

jueves, 19 de junio de 2008

Teoría del ahogado

Dice una frase célebre que
"el que se ahoga no repara en lo que se agarra"
.


Es como si intentáramos enseñarles a nadar cuando lo único que quieren es un salvavidas.

miércoles, 18 de junio de 2008

Pizzas


El sábado pasado fuimos a cenar. Zahara estaba hasta los topes y fue difícil encontrar un sitio. Después de dar un par de vueltas y tomarnos unos caracoles, nos sentamos en una pizzeria. Tenía una terraza en la entrada, con 4 mesas todas llenas. En el interior, un gran salón con unas 9 ó 10 más, y al fondo, un patio con otras 6. El patio tenía una mesa libre y allí nos sentamos.

Pedimos 3 bebidas y un par de pizzas y nos desentendimos. Comenzamos a charlar. Y el tiempo pasó entre risas y miradas furtivas hacia la puerta por la que llegaba la comida.

Para toda la pizzeria había una camarera y un cocinero. Y tardaron casi 2 horas en ponernos las pizzas. Durante ese tiempo fuimos a preguntar, nos cabreamos, nos frustramos, nos esperanzamos, bromeamos. Pensamos que no había derecho. Que podrían haber avisado. Era lo mínimo. En un momento dado incluso pusimos un límite pasado el cual nos iríamos. Y a la cama sin comer.

A veces no puedo evitar pensar que esta pizza esta encargada. Y seguramente haya mucha gente en el bar. Y algunos que han llegado después tendrán injustamente su comida antes que yo. Pero que en algún momento me va a tocar a mi. Hay días en los que me levanto pensando en abandonar. Pero sé que lo único que conseguiría si me largo indignado es quedarme sin comer. Fastidiarme yo. Y no gano nada con eso. Por eso voy a esperar. Y mientras, voy a hacer todo lo posible para que mi pizza sea la siguiente.

martes, 17 de junio de 2008

Empieza por la A...

Ayer me encontré con este juego publicado en la página web de la revista Empire. Se trata de adivinar que 46 películas componen esta pregunta. Cada letra tiene la tipología empleada en el cartel original de la cinta a la que pertenece. En este enlace podéis ir comprobando las que acertáis (solo tenéis que escribirla en su casilla y luego pulsar intro, y os dirá si esta bien o no). Al ser la revista de donde es, tendréis que poner los nombres en inglés para que os lo dé como válido. Hay películas de todos los tiempos pero la mayoría son muy actuales. Yo no me pude contener...


Al final con un poco de paciencia y una ayudita de mis amigos lo conseguí. Ya las tengo todas. Ahora os toca a vosotros.