Menudos días.
El país paralizado. La casa sin barrer. Camiones cortando las carreteras. Piquetes parando camiones. Pescadores de huelga. Pescaderías cerradas. Mercados acojonados por la escasez. Amas de casa previsoras. Conductores buscando gasolina como si fuera la fiebre del oro. Las petroleras haciendo el agosto en junio. Las ventas del Diesel al nivel de su precio. El aire vuelve a crisparse. Todo el mundo aprendiendo la palabra desabastecimiento. Las bocas sin comer ni callar. Y la casa por la ventana.
Me han llegado en los últimos días correos instando a una huelga general el próximo mes de Julio. El tema es protestar por los precios, la economía, el colapso que se teme y se asoma en la esquina. Que el petróleo debe bajar. Que no podemos seguir así. Aunque ya me gustaría a mí que fuera nuestro gobierno el que tuviera el poder para decir que el barril de petróleo vale tanto.
Al poco me llegaba otro correo, un poco más revolucionario si cabe, criticando esta propuesta, esta cadena, esta manifestación. Alegando que detrás de ella hay intereses políticos para atacar al gobierno. Que la culpa (esto tuve que leerlo dos veces) es nuestra por llevar un ritmo de vida que no podemos llevar. Por entramparnos hasta los ojos sin mirar en el mañana.
También me ha llegado otro mail muy gracioso sobre un boicot a las dos grandes petroleras españolas, Repsol y Cepsa, jaleándonos para que no compremos nunca más en sus estaciones. Y repetía y repetía que es muy importante comprar en cualquier otro sitio. Me pregunto a que fiera del departamento de publicidad o promoción de las otras gasolineras se le ha ocurrido esta sugerente idea.
Y a todo esto uno no sabe a que atenerse. Porque veo que tiran de mi en todas direcciones con puntos a favor e intereses ocultos. Esta claro que hay crisis, que se ve venir lo peor, que se palpa hoy en día. Y por muchos intereses que pueda tener la oposición en esta manifestación, es importante salir a la calle. Creo que es sano que estemos acostumbrados a protestar, a exigir, a conocer. Porque la práctica es lo que evitará la manipulación. El borreguismo es más fácil sentados en nuestros sillones. No es que crea que los Audi deban ser accesibles para todos. Pero si el pan. Y hasta para pedir hay que saber hacerlo con cabeza.
Pero también estoy de acuerdo en que hay que dar un punto de confianza. Que todos merecen tener la oportunidad de enmendar errores. Y que todos debemos callar. Porque sí que es verdad, que todos pretendemos vivir por encima de nuestras posibilidades. La droga de nuestro presente, el cáncer de nuestra época no es la maldad, la envidia, los intereses. Es el consumismo. Tiene toda mi bendición para ser una palabra a extinguir. Algún día. Espero que no muy lejano.
Mientras eso no ocurra, la cadena seguirá funcionando. Perfectamente engrasada. Tiramos el agua, la basura sigue sin tener valor para muchos, la tristeza se cura con una nueva camiseta en vez de un abrazo, los coches no sirven para llevarnos sino como carnets de identidad. Y todo, todo, absolutamente todo hoy en día, tiene sus cimientos en unas arenas movedizas llamadas barril de petróleo.

Menudos días.





