lunes, 3 de diciembre de 2007

Nuestra nueva televisión: Cuestión de Sexo


Las primeras promociones de esta serie llamaron rápidamente mi atención. Eran divertidas, frescas, con una canción que no por ser conocida, dejaba de ser magnifica. Una de las grandes apuestas de la ficción española para este curso.

Y sin embargo, me perdí los primeros capítulos. Pero cuando por fin conseguí darle una oportunidad, no encontré lo que esperaba. Y es difícil reponerse de algo así cuando tienes expectativas. A menos que se vean superadas.

Cuestión de Sexo son tres parejas y una voz en off. Una voz que si bien en muchas ocasiones me pareció redundante, en este caso hace de envoltorio perfecto para las 3 historias. En primer lugar la de Diego y Alba, un matrimonio que se resquebraja por una infidelidad pero que no llega a romperse nunca. Aunque ninguno de los dos lo reconozca. Después están Elena y Gabi, o la eterna promesa de matrimonio. Todo lo que hay que hacer para encontrártelo de frente o evitarlo a toda costa. Por último Oscar y Vero, una matrimonio joven, ambicioso y lleno de secretos. En cada uno de ellos hay tiempo de sobra para reír, llorar, desesperar, emborracharse y gritar. En cada capitulo hay tiempo para reflexionar. Pero sobretodo, hay tiempo para disfrutar.

Cuatro ha renovado la forma de ver las series. Hace pocos años, no tantos como pueda pensarse, la ficción española era la niña bonita. De ejemplos tienen para dar y regalar: Farmacia de Guardia, Medico de Familia, Compañeros, Periodistas. No había día de la semana que no tuviéramos una cita con alguna de ellas. Y rara era la televisión que volvía la cara a la realidad y programaba series extranjeras. Pero los ejemplos llevan a las excepciones. Y ahí está Ally McBeal o más recientemente CSI.

Y a poco que cualquiera mantenga un despierto interés en ambas producciones, puede observar diferencias claras. Producto español. Producto yankee. Y no confundamos ¿verdad?. A mi parecer, Cuatro ha dado un paso más allá. Ha mantenido la línea ascendente de programar buenas series (digamoslo… made in USA), y en paralelo produce series nacionales que ya no lo son tanto. El estilo es más parecido a las americanas, las canciones en mitad de las transiciones (canciones en inglés!!!!), la forma de venderlas, los resúmenes previos. Estamos ante una autentica adaptación al medio, ellas mandan… nosotros bailamos a su son. Y creo que con Cuestión de Sexo, Cuatro ha conseguido la formula mágica. Una mezcla perfecta entre el humor, la sensibilidad y los buenos guiones que siempre se han escrito aquí, con las formas, la realización y el trato que se les da a las series allí.

A día de hoy solo la solitaria Cuéntame mantenía mi atención en la solitaria tele de mi salón. Todas mis favoritas estaban en la pantalla del ordenador. Y hoy me sorprendo con que no hay martes que no este esperando ansioso todo lo que esa voz en off me quiera contar de esas tres parejas. Y vuelvo a recobrar mi puesto de honor en el sofá.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Diario de a bordo: Madrid

El miércoles pasado fue uno de esos días en los que dices: "mañana me voy de viaje".
Y me fui a Madrid.

Realmente ya lo tenía en mente. Una vez defendido el proyecto, me iba a pegar un fin de semana de fiesta. Y tengo ya demasiados amigos en la capital como para escamotearles una visita.

Y para que no os perdáis entre ellos, quedan identificados en las fotos. La procedencia de cada uno... de cada una de las 18 puntas de España. Sin más detalles.


(De izquierda a derecha: Julio, Miguel, Chan, Valle y en el centro Aurora)


Este es el relato de la experiencia.
Otra entrega de la serie de diarios de viaje
que comenzó con París.

Jueves 15: Un viaje de Oscar

Del Puerto salimos Valle y yo. Nos montamos en el autobús a las 15:30. Cinco horas después todavía no habríamos abandonado Andalucía. Pero eso no podíamos saberlo entonces.

No viajaba mucha gente por lo que disponíamos de varios asientos, un lugar relativamente cómodo para disfrutar de una buena película. Pero no puedo considerar así un engendro como Los Dalton. Y encima a todo volumen. Después de la siesta de rigor, pusieron Loca Academia de Policía II. Pero con el volumen por los suelos… no vaya a ser que nos riéramos. Y por último Torrente III. Como broma pesada para cerrar la trilogía antes de la parada. Suerte que ni siquiera llegó a la mitad.

Después de bajar y estirar un poco las piernas, nos las prometíamos muy felices el resto del viaje. No esperábamos que todavía restaba otra película: The Order. Jean-Claude Van-Damme interpreta a un aventurero cuyo padre es secuestrado en Jerusalem por una orden milenaria que venera a los templarios y que planea comenzar una nueva guerra santa. Por ello es necesario disfrazar al pobre de Jean-Claude de rabino y hacerlo pelearse con media ciudad. Lo que se dice una joyita de película. De ahí al final del trayecto, teníamos la conversación asegurada. Creo que fue entonces cuando nos dimos cuenta que andábamos por el paso de Despeñaperros. Y finalmente, más que desesperar, enloquecimos.

Por suerte llegamos a Madrid, Chan nos recogió del frío, nos alojó en su casa, nos mostró la cama y se fue a dormir. Y nosotros… pues hicimos lo mismo. El fin de semana de fiesta comenzaba por todo lo alto.


Viernes 16: A quien madruga...

Mas cierto el dicho que nunca, fue levantarnos y salir a la calle para comprobar que el ser humano no esta hecho para el frio. El gaditano, al menos, no. A Valle le hacía ilusión visitar el Museo de Ciencias Naturales y el ratito que pasamos buscándolo fue lo peor del viaje. El refrán de cuando el grajo vuela bajo… pues arrastrándose los vi.

Al menos vimos un exposición que recomiendo a todo el que pueda acercarse: Animalatas. Esculturas de animales realizadas con latas recicladas. Una muestra

Ese día comimos con Laura y Chan y gastamos el famosísimo ticket más desperdiciado de la historia del metro. Casi fue entrar y picar, para decir: mira que no, al final no vamos a donde íbamos, que nos volvemos a casa, y para eso no hace falta metro. Nos dividimos y ellos se fueron a casa a jugar a la wii y yo a buscar la casa de Aurora. No diga casa, diga Ikea sucursal.

(Laura, una auténtica Wiiadicta, con un servidor)

Pero la noche estaba preparada y planeada, así que no tarde en volver. La cita en la parada de Campamento, bar Los Toledanos. Chan, Valle y yo salimos a las 8:30 (horario inglés ¿no creéis?). Aurora se apuntaba a la fiesta y Julio también, y mientras, Laura nos abandonaba por una fiesta en casa de tal y tal… vamos, que no vino joder. Tampoco me voy a andar por las ramas. El último integrante, Miguel, llegó de Granada sobre esa hora y lo recogimos directamente en la puerta del bar. Un bar lleno hasta la bandera.

Una vez dentro… el menú: ración de papas bravas, pizza familiar, metro (si, si, de alto) de tinto. Dos menús por favor. Y dos horas después tuvimos que dejar medio metro de tinto porque no podíamos más.

(Aurora y de fondo, un ejemplo de lo que es un metro)

Y las siguientes paradas fueron un no parar de beber. Probamos de nuevo la sangría de las Cuevas de Sesamo y a la salida un señor con pelos a lo Goku, nos invitó a unos chupitos en su bar. Lo que sigue es una visita guiada por varios pubs de la zona de Huertas (algunos inauditos, como el que tenía un pozo andaluz en medio de la pista). Visita de mi amigo Txuspi y sus colegas. La fraternidad y el alcohol hicieron que estos se autoinvitaran a Granada al piso de Migue. Y podría seguir… pero se pierde la esencia de las noches de borrachera… esa en la que te ríes viendo la cara del que no se cree las historias que cuentas… aún sabiendo (o creyendo saber), que realmente ocurrieron.

(El tal Goku, junto a Aurora, haciendo una onda vital. Sin más comentarios)

La noche acabo comiendo chocolate con churros, con Chan colándose en el metro delante de una de seguridad, con Valle dormido en los vagones y con un poquito de frío en cada uno de mis huesos. Pero mereció la pena.

Sábado 17: Castigados sin salir

A colación del titulo anterior y explicación de lo que fue el cachondeo del día, debo contar, que existe una leyenda que narra que cualquiera de los ejemplos del refranero español, es susceptible de ver modificada su estructura. La segunda frase puede cambiarse por un siempre bien sonante “patada en los cojones” y se mantiene cierto grado de significado. Hagan la prueba. A caballo regalado…

El plan de picnic en El Retiro que estuvieron tramando Valle y Laura el día anterior, quedó rápidamente descartado por inclemencias del tiempo y cansancio de causas desconocidas. Fue sustituido por la opción “no cocinar y vayamos a The Wok”. Opción mucho menos económica pero infinitamente más cómoda que sin embargo no convenció a todo el mundo por lo que el grupo se vio disminuido a 4 integrantes.

Una vez allí, la cara de Valle era todo un poema. Bastante perdido, sin saber que llevaba cada comida, el pobre se encontraba fuera de lugar. A pesar de todo, comimos bastante bien y después de tan copiosa comida, nos perdimos durante varias horas en la fnac (a pesar de las insistencias de alguno para dormir una siesta al raso en plaza de España).

Después quedamos con Chio y de nuevo con Aurora para tomar un café (pregunta del millón realizada por uno de nosotros en plena Gran vía madrileña: "y aquí ¿Dónde se puede tomar un café?").

(Efectos colaterales del café. Los sujetos estudiados: Chio y Valle)

En plena tertulia, Aurora nos sorprende con una historia de fantasmas, niños muertos botando una pelota, calentadores estropeados y foros de damnificados por estos fenómenos. Alucinante. Decir también, que debido a las manifestaciones convocadas ese fin de semana en Madrid, todos y cada uno de nosotros fuimos censurados por nuestras madres para decidir si salíamos o no. Abogados a un sábado en casa, nos lo tomamos con filosofía. Cubo de alitas de pollo, partido de la selección y mantita. Todo un fiestón.

(Nuestro aspecto a las 11 de la noche del sábado.
Lamentable... sí.
¿Pero quién no nos envidia?)

La cosa se animó más (si cabe), cuando sacamos la Wii y se incorporaron a la fiesta Txuspi, Aurora y Laura. Como veis, las noches madrileñas tampoco es que ofrezcan grandes alternativas.

Realmente nos lo pasamos bien pero el gran momento de la noche llegaría tarde: todos y cada uno de los invitados tirados en el sofá charlando. Chan, anfitrión, durmiendo. Y de repente, entra su compañero de piso, italiano para más señas, y dice: Buenas noches. De la cara que puso al no reconocer a ninguno de los 5 tipos que estaban en su salón a las 5 de la mañana, no tengo foto. Pero vamos, haceros una idea.

(Txuspi, al fondo, y Valle, en pleno combate... ¿o era un baile?)


Domingo 18: De vuelta en la carretera del infierno

El día comienza con una maleta que hacer y el miedo a otras 8 horas de autobús. Comemos, nos despedimos y Valle y yo nos encaminamos hacia la estación. Allí, nuestra amiga Elena (a la cual no pudimos ver en los 3 días), vino a despedirnos. 5 minutos que se agradecen, antes de meternos en la lata con ruedas.

Nos toca justo detrás del conductor, un sitio no muy agradecido pero que tomamos con resignación. La conductora, en este caso, es toda una personaje, simpática sería la palabra. Y por suerte, con buen gusto. Nos planta “Infiltrados”. Y tan contento que la vemos. Pero en la parada, hay cambio de conductor… y horror. Cuando nos sentamos, y se encendió la televisión… cuando aparecieron los títulos de créditos y los primeros compases de la banda sonora… Valle y yo nos miramos y a la vez dijimos: “No puede ser… ¡¡¡¡¡LOS DALTON!!!!! ¡¡¡¡¡OTRA VEZ!!!!!!”. Con resignación nos dormimos. No por mucho la verdad, la calefacción no dejaba respirar a nadie y tuve que quitarme el jersey. Un minuto después, el chofer la apaga y abre su ventana que me da justamente a mi. Repetida esta secuencia 5 veces más en las horas siguientes, y tendréis el bonito resfriado que luzco estos días.

Llegar a casa, cenar y acostarme a las 2 sabiendo que me levantaría a las 6 para tirar para Algeciras fue lo de menos. El fin de semana había cumplido todas mis expectativas. Uno duerme mucho mejor cuando tiene tantas buenos recuerdos con los que soñar.


jueves, 22 de noviembre de 2007

Quino



Para mi fue de los primeros...

Es todo lo que le puedo pedir a un rato con un libro, o en su caso una viñeta, una tira, una postal.

Es ironía. Es bondad.
Es sencillez. Y es complejidad.

Es cercano. Y es global.
Muy argentino. A media maldad.

Parió a Mafalda, ¿alguien da más?
Creo a Manuelito y a Libertad.

Es alguien a quien admiro. Algo que escasea en mi vida.
Y viene a Cádiz... esta misma tarde. Pues ya sabéis donde buscarme.


Él inspiró este foro. Es el creador.
Es humor, crítica y razón.
Cada dibujo, tiene su corazón.

Y ni con palabras puedo describir lo que me gustan sus trabajos.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Alquimia


Sigo en mi desierto particular,
en mi exilio en la montaña, en mis 40 días.

Y no me gusta hacerlo, pero es inevitable resumir.
Ha sido un último mes muy ajetreado. Con tanta actividad que hasta Chan ha vuelto a escribir en su blog (librándonos por fin de soportar esa entrada sobre videoclubs).

Nunca había vivido con tal tranquilidad como ahora.
Justo cuando todo se desmorona. Cuando todo debe cambiar.
Cuando se cumplen objetivos y se alcanzan antiguas metas.
Pero el caso es, que a día de hoy,
pocas cosas pueden perturbarme.
Me siento feliz.
Supongo que solo los que tengo alrededor
os lo pueden confirmar.
Por eso, ya os lo digo yo.
Y de paso... os libro de esa entrada sobre "los 7" que lleva
un mes dando por saco.

Para todos aquellos que me dieron su apoyo, les comento que la semana pasada defendí mi proyecto fin de carrera: Matrícula.
Nunca me he sentido así, pero es algo de lo que estoy realmente orgulloso y por eso os lo cuento. Ahora me queda otra etapa por delante, una búsqueda, una ilusión, incluso otro proyecto.
Y tantas cosas por hacer...

jueves, 18 de octubre de 2007

Los 7

Pocas veces he visto una entrada tan similar en tantos blogs. Una especie de meme de tapadillo, casi confidencial, que siempre me atrae y consigue robarme minutos. Por eso hoy, mi entrada habla de los pecados capitales. Porque son tan cotidianos, tan comunes, tan reales... que asusta. Los llames pecados o como os de la gana.


Gula

Quizá el que más controlado tenga. No llego a entender la glotonería, la pasión por la comida es una cosa, la pérdida del control es otra. Para mí es un placer que sé terminar. Y sé que es un lujo poderlo hacer. Supongo que como el resto de ellos... todo requiere de determinación.




Avaricia

O lo que yo entiendo como tener por tener. Es de los que más me ha costado entender y padecer. Creo que es el que a más gente afecta hoy en día. Y creo que es de lo más peligrosos. Para mí fueron solo DVDs, comprarlos por comprar, para tenerlos en mi estantería (...) , otro impulso más. Para otros será la ropa, el dinero, el petróleo o la verdad. Si algo aprendí de la palabra consumismo es que es tan peligrosa como un cáncer. Porque es lento, letal, inadvertido... y se extiende hasta límites donde no alcanzamos a imaginar.


Soberbia

Para mi, es declinación del anterior (...) . Si la avaricia por tener más y más películas me hacía compulsivo y algunos días me llegaba a sentir enfermo... la soberbia era poner la otra mejilla cuando llegara a casa. Me encantaba verlos ordenados, todos y cada uno de ellos... pero una vez doy media vuelta... todo se vuelve a venir abajo... ¿y para que coño quiero yo tener eso ahí?.
De nuevo, estoy en busca de reglas y con trabajo lo voy solucionando. No es que quiera hacer fortuna ahorrando... solo dedicarlo a cosas que realmente necesite... como un viaje para ver a mis amigos, como costearme un piso en Algeciras, salir y disfrutar sin tener que pedir ni un duro... para tantas cosas. Si lo consigo, me daré el lujo de ser soberbio por un instante. Pero es otra batalla que no acaba nunca. Así se vence.


Envidia


No soy envidioso. Y ahora toca que el resto opine sobre mi. Pero si hay algo que desearía poder tener es esa capacidad para aprender idiomas con tanta facilidad, esa constancia y alegría para hablarlos... yo que los veo como un medio más que un objetivo... la forma de visitar lugares y acceder a trabajos que me permitan vivir un poco mejor...
Me da envidia no tener una pasión tan sana como esta. Sé que sería más feliz.


Ira

Me cabrea soberanamente la injusticia. La que tengo al lado y nadie es capaz de ver. No soy persona violenta... y me he asustado tanto cuando he tenido algún ataque de ira, que suelo evitar todo lo que pueda llevar a ellos. Pero me fastidia realmente tener que mirar hacia otro lado. Así que vuelvo al principio. A mí. Y supongo que es la base de la ira. No mirar hacia fuera, sino hacia dentro. Me enfada lo que no puedo controlar de como soy, porque a veces no reacciono o a veces lo hago de forma desmesurada... me cabrea no ser disciplinado para aprender, para mejorar... me cabrea la pasividad... me enferma la...



Pereza

Y este, amigos, creo que es el que sufro con mayor intensidad. Levantarme de mi asiento, no saber que hacer, dejarme llevar por la apatía de no tener planes, no buscarlos, no ayudar por voluntad propia (tener mil advertencias antes de hacerlo), ser inconstante, vago y un dejado. Para todo esto se nos educa hoy en día. Es algo que se aprende con el tiempo (quizá yo lo vería de modo contrario). Nuestra actividad cuando somos pequeños... la que irremediablemente nos roba el tiempo que pasamos sobre nuestros pies... ahora nos la quita la televisión, la incultura, la ignorancia... no saber que querer... implica dejar de buscar... como va a ser normal pasar un día tras otro completamente cansado. Y nos refugiamos en nuestro sillón. Y a mirar la vida pasar.


Lujuria

Otro que parece que mueve el mundo. Aunque no tenga yo tanta fe en ello. No voy a poner fotos de nadie... podría llevarme aquí todo el blog. Y no puedo hablar mucho más de ello. Porque al igual que la gula, es una sensación general que no comparto. Como, cuando me apetece comer, follo, cuando me apetece follar. Son necesidades. Tengo que cumplirlas... disfruto (muchísimo), cumpliéndolas. Pero no me pidas que desvié la mirada con cada chica con un buen escote que pase por mi lado. Los sátiros deben de estar solo en los cuentos... y en las fantasías. Para eso están.


(vale, no pude resistirme, lo reconozco)


Todos ellos, al detectarlos, te amargan el día, la semana, te hacen mirar al suelo, consiguen aguar tus horas y te dejan sin voluntad unos instantes. No hay soluciones generales. Aquí solo hay medios de contrarrestar. Por eso es importante saber cuales de los 7 lleváis con vosotros sin saberlo. ¿Alguno más...?

martes, 9 de octubre de 2007

Brand new season

He acabado el proyecto. Y aquí lo tenéis...


En dos semanas toca defenderlo.

En una (si los vientos no vuelven a soplar en contra), puede que empiece mis prácticas en Algeciras. Nueva empresa, nuevo piso, nuevas compañeras... la misma ciudad. No le tengo demasiada simpatía a Algeciras. Pero bueno, siempre hay segundas oportunidades.


Sí, este es mi piso... y aunque parezca destartalado, gana muchos enteros cuando entras en él. Y justo dos días después de firmar, me enteré de que un colega de la facultad es vecino mio. Lo curioso que es el mundo con lo grande que puede llegar a ser.

Tengo una nueva edad.
El pasado 3 de Octubre fue mi cumpleaños.
Recién estrenado mi primer cuarto de siglo.
Y recién estrenada mi nueva cámara de fotos... sudé lo mio para encontrarla. Llegó después de una incansable (y divertidísima) búsqueda del tesoro...



Nuevas ilusiones... no solo acabar de una vez por todas carrera y máster... en el mismo mes... del mismo golpe en la mesa... tengo muchísimas ganas de hacer cosas... de viajar sobre todo...

Lisboa

Madrid
Málaga
Santiago

Todo antes de fin de año... donde ya tengo ideas para nuevas fiestas... algunos nuevos regalos... donde desearía poder contar con un nuevo curro... es otra ilusión... diferente nada más...

Nuevas series que me comen el tiempo, nuevos motivos para verlas.

Tengo nuevos y viejos propósitos. El inglés, el más veterano de todos ellos. Y el que espero concluir con mayor brevedad. Y tengo algunas nuevas ideas para hacer de este blog algo más dinámico. Solo que con la mitad de la semana fuera... pero es otro idea que también me ilusiona.

Hoy comienza una temporada completamente nueva.
Y tengo una nueva forma de mirar el cielo al levantarme.

Más serena, más directa, más sincera.